¿Qué pueden tener en común tu celular, el combate al terrorismo y el último grito de la moda? ¡Tu rostro!

 

Artículo: Adriana Rodríguez Canales

Imagina que entras a una tienda de ropa y a los pocos segundos sientes que vibra tu teléfono celular. Lo pones frente a tu rostro para desbloquearlo y ves que tienes notificaciones de la aplicación del local al que acabas de ingresar. Te han enviado un pequeño catálogo con prendas de la última colección y lo más sorprendente es que la selección cumple exactamente con tus gustos en moda. De película, ¿verdad?
Ahora imagina que estás esperando un vuelo y de pronto observas una pequeña movilización del personal de seguridad, que se ha acercado a una persona y de manera discreta lo retiran del lugar. Al día siguiente lees las noticias y te enteras que la persona detenida es un peligroso terrorista buscado en una docena de países. Lo que más te impresiona es que recuerdas que la persona no se veía sospechosa en lo absoluto y que, de hecho, actuaba de lo más normal. Así es que, ¿cómo es que las autoridades lo identificaron en medio de tanta gente?

Estas incógnitas tienen una respuesta en común: el uso de la biometría facial.
Aunque muchas de las aplicaciones de la biometría facial aún están en desarrollo, como su utilización en el retail por ejemplo, hay otras con las que ya convivimos día a día, como es el caso de la seguridad en aeropuertos, el desbloqueo de teléfonos, en trámites gubernamentales y en servicios bancarios.
Además, sus aplicaciones podrían seguir creciendo en ramos como el de la salud, más allá del mero reconocimiento facial para el ingreso de personal médico, y convertirse en una herramienta que permita identificar al paciente y relacionarlo con su historial médico, algo de vital importancia cuando éste sufre un accidente o un colapso repentino.
De acuerdo con un estudio de Allied Market Research, el mercado global del reconocimiento facial generará 7,000 millones de dólares en ingresos para el año 2024, con una tasa de crecimiento anual compuesto del 16% durante el período 2019-2024. Cifras del sector indican que el mercado de reconocimiento facial estaba en 3,970 millones de dólares en 2018, lo cual es un indicativo claro del potencial que se espera para esta tecnología en los próximos años.
Incluso grandes compañías como Google, Apple, Facebook y Amazon han apostado por integrar sistemas de reconocimiento facial en sus aplicaciones, tanto para mejorar la experiencia del usuario y clientes como para blindar la seguridad de sus operaciones internas.
¿Pero cómo funciona la biometría del rostro y por qué se ha vuelto tan popular? Su principal ventaja es que puede utilizarse para una identificación y autenticación a corta o larga distancia y no necesariamente requiere de la interacción del usuario, lo que la hace menos intrusiva que otros biométricos como las huellas dactilares; además de que los procesos de detección de rostros y de coincidencia facial son muy rápidos.
Esto se debe a que, para obtener un patrón digital, los softwares dividen el rostro en tres partes en el sentido horizontal y en cinco en sentido vertical, y a partir de ahí miden la anchura del cuello, la distancia entre los ojos, anchura de la nariz, la distancia entre los ojos y la boca, así como la longitud de la línea de la mandíbula, entre otros puntos nodales. Tras esta medición, el programa crea patrones 2D o 3D del rostro, el cual servirá de base para una autenticación futura.
A raíz de la pandemia de covid-19, esta tecnología ha dado pasos agigantados y hoy es capaz de reconocer personas aunque estén usando un cubrebocas y pueden detectar cuando alguien no lo porta para evitar su acceso y así prevenir la propagación del virus.
Asimismo, es una de las biometrías más protegidas a nivel internacional, ya que gobiernos de diferentes países se han dado a la tarea de desarrollar legislaciones al respecto, delimitando sus usos y empoderando a los usuarios, quienes deben dar un permiso expreso para que sus datos puedan ser utilizados.
Por parte de los proveedores de software, también han surgido iniciativas como la creación del Biometrics Institute LTD, un organismo internacional independiente e imparcial para el intercambio de conocimientos e información sobre biometría y que promueve un uso responsable y ético de los biométricos.
Es importante destacar que una empresa responsable siempre recomendará a sus clientes soluciones donde interactúen de manera eficiente la biometría del rostro con otras, como es el caso de Identitum, de Biometría Aplicada, que además de incorporar el reconocimiento facial, permite almacenar biometrías de huellas, voz y firma digital bajo los más altos estándares de seguridad y de encriptación para el resguardo de información biométrica.

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