La biometría, ¿se come con cuchara o con tenedor?

 

Artículo: Adriana Rodríguez Canales

“Para poder hacer uso de su banca telefónica, le pedimos crear su contraseña de voz. Por favor repita la siguiente frase después del tono”, es el mensaje que solemos escuchar cuando buscamos activar los servicios telefónicos de nuestro banco. Aunque como usuarios pudiéramos pensar que el objetivo de este proceso es que nos aprendamos el eslogan publicitario de la institución, su verdadera finalidad es garantizar nuestra seguridad utilizando una biometría de voz, por lo que se obtiene una muestra que servirá para identificarnos cada que queramos utilizar el servicio.

Con el avance tecnológico que rige al mundo, millones de instituciones públicas y privadas han buscado opciones para mejorar la experiencia de sus clientes y usuarios adoptando soluciones que ayuden a que sus servicios se ofrezcan de manera ágil, amigable y expedita. Sin embargo, esta nueva forma de interacción también obliga a generar candados para garantizar la seguridad de la información, los cuales han ido evolucionando a medida que los criminales se han sumado también a la tendencia.

Hoy en día todavía son de uso común las complejas contraseñas que nos piden registrar y que terminaremos olvidando si no las utilizamos regularmente; o el Número de Identificación Personal (NIP), que puede ser robado si lo anotamos en alguna parte, cuando hacemos uso del cajero automático de nuestro banco o al proporcionarlo sin querer mientras somos embaucados en una llamada telefónica o a través de un correo electrónico fraudulento.

Por ello, la biometría se ha posicionado como uno de los métodos de autenticación e identificación más seguros en el mundo, ya que el reconocimiento del cliente y/o usuario se basa en las características físicas únicas de cada persona y que difícilmente pueden ser replicadas por un tercero.

Pero empecemos por el principio: ¿qué significa biometría? La palabra biometría proviene del griego βιος (bio = vida) y μετρία (metría = proceso de medir). Con ello, podemos definirla como el conjunto de características anatómicas y de comportamiento que se pueden medir y que pueden ser utilizadas en un proceso automático de reconocimiento de individuos.

Entre las biometrías anatómicas podemos encontrar las huellas dactilares, el iris, el rostro, la palma e incluso las venas, pero las tres primeras son las más utilizadas para la identificación digital. En cuando a las de comportamiento, destacan la de voz, firma, pulsación de tecleo y patrones de pisadas, aunque son las dos primeras las más comunes y las que más se usan.

La tecnología actual ha echado mano de las biometrías para crear sistemas de reconocimiento, basados en siete pilares:

-Universalidad, es decir, que las características están presentes en toda la población.

-Individualidad, porque aunque las características son universales, los rasgos son únicos en cada individuo.

-Permanencia, que garantiza que dichos rasgos sufran pocos cambios a lo largo del tiempo.

-Colectabilidad, que se refiere a la facilidad para tomar la muestra de la biometría.

-Rendimiento, es decir, que el sistema sea eficaz al momento de querer obtener la captura de la biometría.

-Aceptabilidad, para que exista disposición por parte de los usuarios al uso de sus biometrías.

-Fiabilidad, lo que impide que el sistema pueda ser engañado y se presente un enrolamiento y/o identificación falsa.

Esos pilares han permitido que los sistemas de seguridad biométricos tengan un amplio uso en nuestros tiempos y que, incluso, con la pandemia de COVID-19, se busque ampliar sus alcances para permitir una interacción mucho más segura con los dispositivos electrónicos.

En el mercado existe una gran variedad de soluciones y dispositivos que permiten la autenticación de documentos e identificación de personas a través de tecnologías biométricas; sin embargo, estos pueden variar en cuanto a su capacidad de respuesta, estándares de seguridad y atención el cliente. En Biometría Aplicada tenemos más de 20 años trabajando para que nuestros clientes tengan la certeza de que operan con una solución adecuada a sus necesidades, con equipos de última tecnología y apegados a los más estrictos estándares de seguridad.

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