Como siempre la tecnología ha ido cambiando conforme a las necesidades que va requiriendo el ser humano y en los métodos de pago se ha vivido una evolución a lo largo de la historia. Desde el truque hasta utilizar una tarjeta de crédito o débito. Durante esta evolución se han hecho modificaciones para poder proteger al usuario contra cualquier acción ilícita que pueda llegar a sufrir. Desde hace ya un par de años se ha mencionado el uso de características biométricas en el sector financiero y fue en el 2017 que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores mejor conocida como CNBV, emitió una ley en la cual toda empresa del sector financiero que otorgara un crédito debía emplear huella dactilar más alguna otra característica biométrica para empadronar, identificar y autenticar a sus clientes y así, poder disminuir el robo de identidad.

Hoy en día la mayoría de las personas realizan sus pagos de forma digital, pero hay quienes los siguen realizando de forma física y lo validan al firmar un voucher o marcando su NIP en la terminal. En el mundo digital existen muchas aplicaciones dentro de nuestras tabletas o smartphones que nos permiten realizar pagos y para acceder a ellas la mayoría ya nos solicita un rasgo biométrico para poder identificarnos. Usualmente para confirmar el pago nos solicita una verificación de doble factor para poder completar el proceso. Estas nuevas aplicaciones lo que buscan es el tener formas de pago más cómodas y seguras.

La biometría está jugando un papel muy importante en estos nuevos métodos de pago y no solamente estamos hablando en el mundo digital. Ambos mundos están implementando el que se utilice la huella dactilar, reconocimiento facial, la voz y/o el iris para poder autenticar e identificar al usuario. Seguramente a finales de año o inicios del 2020 ya estaremos utilizando estos nuevos métodos que sin duda van a beneficiar al usuario.